
Emilio.
Quiero en primer lugar, agradecer con todo el cariño a la familia, y a los amigos, que nos acompañan en este día tan especial para todos, y por supuesto a los protagonistas de esta celebración: Nuria y Javier, que con tanto esmero han planificado este inolvidable evento: ¡No sabéis la alegría de verlos cumplir su sueño! Sueño, que se ha fraguado a fuego lento, y que han recorrido todas las pantallas, y algunas más, antes de tomar la decisión más importante de sus vidas: la de jurarse amor y respeto y de forjar los cimientos y estructura de una nueva familia.
Querida Nuria, ¡Estoy muy orgulloso de ti! si algo tengo claro en esta vida es la de haber tenido una hija como tú: inteligente, cariñosa, trabajadora, responsable… , de vivir con orgullo desde el primer día que te tuve entre mis brazos, de haber compartido tu infancia con juegos, sueños y emociones, de haber disfrutado, una de las mejores etapas de mi vida, junto con el nacimiento de mi otra hija Miriam, a quien también aplico estas palabras de orgullo y satisfacción, y que pronto junto a su pareja Alejandro, reviviremos este agradable momento. Os quiero mucho a las dos, y estáis muy guapas, me habéis hecho crecer como padre y como persona, puede que no siempre haya sido el mejor padre del mundo, pero siempre me he apoyado en mi esposa, Ascensión, que ha sabido complementar mis carencias y tener un canal más femenino, pero el cariño de padre a hijas, siempre ha existido, como el cariño de hijas a padres siempre lo he sentido. Por eso quiero daros las gracias.
Gracias por estar ahí, por hacerme fácil ser un buen padre, por hacerle fácil ser una buena madre, gracias por querernos.
Ascensión.
¡Hola a todos!, Yo soy la madre de la novia. ¿Cómo lo estáis pasando…? Quería agradeceros vuestra compañía en un día tan feliz para Nuria y Javi.
Parece que hace nada que están juntos, pero llevan más de una década. Por eso, cuándo nos dijeron que se querían casar, no nos sorprendió demasiado, porque para nosotros ya lo estaban. Desde que se fueron a vivir a Ámsterdam, Javi, era ya uno más de la familia.
Emilio.
Cierto día llegaste tu Javier, como llegan las cosas buenas de la vida, sin darnos cuenta de que habías llegado para quedarte. Trajiste un soplo de aire fresco a Nuria, una ráfaga de alegría. Fuiste capaz de apostar por un futuro a su lado, trataste siempre de mirar hacia delante, mientras crecían los fuertes cimientos de todo lo que estabais creando juntos: “vuestro mundo”. Sabes que eres especial, nos diste la tranquilidad, y la felicidad a nuestra hija, y siempre te querremos como un hijo.
Javier, Nuria, siempre contaréis con todo nuestro apoyo.
Ascensión.
Podía decir que son maravillosos y estupendos, que es cierto, pero también tienen sus cosillas, como todo el mundo, pero vamos: son buenas personas que es lo principal.
Solo hacer especial mención a mi padre Serafín, el único abuelo que le queda vivo a Núria, y no puede estar aquí hoy con nosotros, y hubiera disfrutado mucho de ver casarse a su nieta, y Nuria de tenerle aquí con ella.
Os deseamos todo lo mejor en este nuevo camino, y solo un consejo: respeto y paciencia, mucha, mucha paciencia, bueno y que pronto tengamos un peque que cuidar, y querer, además de a Mía.
¡Un fuerte aplauso y un brindis a este nuevo matrimonio!
